Un poco de mi logofilia
- Hadasha Flota

- 17 oct 2025
- 2 min de lectura
Hadasha Flota Cancino
A veces me gusta sentarme en silencio y pensar en las palabras. No en las que usamos todos los días, como “hola” o “gracias”, sino en esas que suenan como música suave, como si vinieran de otro lugar. Son palabras que no se dicen mucho, pero que guardan significados profundos, casi idílicos. Cada una de ellas tiene una historia, un color, una emoción. Hoy quiero hablar de algunas que me parecen especiales.
Una de mis favoritas es “serendipia”. Es el descubrimiento de algo bueno que no se buscaba, ya sea por una casualidad o simplemente suerte . Como cuando caminas por la calle sin pensar en nada especial y, de repente, ves a alguien que no sabías que necesitabas en tu vida. Es ese pequeño milagro del destino, ese regalo inesperado que te hace sonreír. “Serendipia” me recuerda que la vida tiene sorpresas, que no todo está planeado y que lo más bonito llega cuando menos lo esperas.

Otra palabra que amo es “etéreo”. Se usa para hablar de algo muy ligero, sutil, intangible, casi perfecto, como si no fuera de este mundo. Puede ser una nube, una melodía o incluso una persona que parece hecha de luz. Algo “etéreo” no se puede percibir de una forma fácil, es mejor sentirlo con el corazón. Me gusta pensar que algunos momentos también son “etéreos”: una mirada especial, un atardecer o un amanecer, un abrazo silencioso.
También me encanta la palabra “sempiterno”. Suena fuerte y suave al mismo tiempo. “Sempiterno” es algo que, una vez empieza, nunca termina, algo que siempre está presente. A veces la uso para hablar del amor verdadero, de ese que no tiene fin, que resiste el tiempo, la distancia y el dolor. El amor “sempiterno” es raro y difícil de encontrar, pero una vez que lo encuentras, sabes que nada puede romperlo.
Una palabra que descubrí hace poco es “saudade”. Es una palabra en portugués que, la verdad, es difícil de explicar. Es como extrañar algo que ya no está, o que simplemente nunca estuvo pero que fue muy importante. Puede ser una persona, un lugar o un momento. “Saudade” no es solo tristeza o melancolía; también hay amor y belleza en ella. Es como sentir en el pecho un recuerdo que duele, pero que también te hace sonreír y anhelarlo; porque fuese o no real, valió la pena.

De la última palabra que hablaré hoy es “efímero”. Significa algo que dura muy poco, como una flor que se abre solo una vez o un instante perfecto que pasa rápido, como el último suspiro de una persona. Lo “efímero” es frágil, pero por eso mismo es valioso. A veces no nos damos cuenta de lo importante que es algo hasta que desaparece. Lo “efímero” nos enseña a disfrutar el presente, a valorar lo que tenemos ahora.
Estas palabras me acompañan cuando escribo, cuando pienso, cuando siento. No son sólo letras unidas; son emociones, son historias. Tal vez no las diga en voz alta todos los días, pero están presentes. Me recuerdan que mi idioma es más que comunicación: es poesía, es arte, es vida.




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