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Lo inesencial frente a lo esencial. Comentario crítico sobre el concepto de “Segundo sexo”, de Simon



Durante la Segunda Guerra Mundial, los nazis estuvieron cuatro años en Francia, todo se volvió un caos y las personas tuvieron que adaptarse a los hechos que se presentaban. Algunos intentaron luchar en contra de todo este sistema, mientras que otros decidieron rendirse. Sea la opción que sea, las mujeres cumplían la misma función: cuidar la casa y la familia, y de algún modo ocurrió lo mismo que con los hombres, algunas mujeres decidieron “luchar” por mantener segura a su familia, mientras que otras decidieron cuidar a su familia, pero únicamente esperando que nada malo les sucediera. Sin embargo, la manera en la que las mujeres “luchaban” por esa seguridad era sirviéndoles a los nazis en todo tipo de cosas, sin saber que después serían humilladas siendo rapadas, escupidas y demás. Pero podemos notar que, antes, durante y después de la guerra, la mujer era vista como un objeto, como algo para servir.

En “El segundo sexo” se menciona que la mujer es vista como “lo Otro”. Y ¿qué nos dice esto? Que, desde antes, la identidad femenina era definida como la otra parte del hombre, un humano inferior y sin libertad, puesta para satisfacer al hombre. No obstante, De Beauvoir menciona que “la mujer es lo inesencial frente a lo esencial”, que me parece la mejor frase para resumir a la mujer en la época de antes, siendo la “inesencia”, lo inferior, la consideración de la mujer como objeto y demás conceptos ya mencionados. Y lo “esencial” implica, básicamente, que la mujer hace todo lo del hogar, dejando al hombre tener la oportunidad de tener lujos y demás cosas. Otro punto importante es que una mujer necesita declarar “soy una mujer” para que la tomen en cuenta como tal, por otro lado, aunque ambas identidades estén bien definidas por la sociedad, como si fueran entidades inmutablemente fijas, la identidad masculina no necesita presentación, el hombre no necesita declarase como determinado sexo, simplemente se da por supuesto.

Por otra parte, De Beauvoir menciona que “la mujer siempre ha sido, si no la esclava del hombre, al menos su vasalla; los dos sexos jamás han compartido el mundo en pie de igualdad”, y esto es muy cierto, sin embargo, ¿por qué no se hablaba de la soberanía masculina antes? Pues es prácticamente simple, las mujeres (en su mayoría) veían como un privilegio el depender de un hombre, por más machista y violento que fuese. Otra razón es que antes las mujeres no tenían educación, no tenían manera de sobrevivir por sí solas, por lo que ese mismo instinto de supervivencia las encaminaba a depender de un hombre. Esto nos lleva a que era mal visto quejarse de esa vida ya que la mujer “no estaba siendo agradecida” de la “buena vida” que se le estaba dando. Es más, podemos hablar de cómo, desde que se sabe el sexo de un bebé, cuando aun no ha nacido, ya está definido, y es como si su vida ya estuviera hecha, a esto De Beauvoir lo entiende como una “esencia” ya asignada. La mujer “diseñada” para la casa y la familia, sin estudios, y el hombre “diseñado” para el trabajo y lujos.

De Beauvoir lucha contra esta ideología, sin embargo, ¿ha cambiado algo en todos estos años? Se puede decir que sí, hoy en día el concepto de mujer ya es diverso, por culturas, religiones, ubicación y demás, no obstante, hay dos puntos importantes en esta situación. Primero, esa misma variedad de cómo se define la mujer hace que no todas las mujeres sean libres de ser lo que antes era la mujer, algunas, hoy en día, siguen siendo objetos para el hombre porque han sido criados, tanto mujeres como hombres, con un pensamiento de la época de antes. Y segundo, que todavía se determina la vida de un bebé que no ha nacido, no de la misma manera, pero, por ejemplo, si se conoce el sexo del bebé, por ejemplo, femenino, los padres compran ropa rosa, juguetes de princesas, pintan su cuarto de rosa y demás estereotipos marcados de que es una mujer.

En conclusión, sí han cambiado muchas cosas en el pensamiento actual de las personas, hoy en día hay más libertad y equidad de género, entre otras situaciones en beneficio a las mujeres, sin embargo, nos deja con la siguiente duda: ¿Algún día cambiará por completo la mentalidad de las personas? ¿En todo el mundo?

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