Eutanasia, la buena muerte

Primero que nada, hay que entender qué es: la eutanasia es el proceso por el cual se busca acelerar la muerte de una persona que sufre de alguna enfermedad incurable o terminal, para que en el transcurso no experimente ningún tipo de dolor. La palabra proviene del griego εὐθανασία (euthanasía) y, literalmente, significa “buena muerte”. La eutanasia se aplica en atención de la persona y lo más importante es que sea a petición y voluntad del paciente, con el propósito de poner fin o evitar un sufrimiento mayor. La eutanasia siempre debe ser solicitada por el/la paciente. Si no, no es eutanasia. No podemos solicitarla en nombre de un familiar, aunque lo queramos hacer para evitarle sufrimiento, y aunque sea un planteamiento hecho desde el amor profundo, no tenemos derecho a decidir sobre las vidas ajenas. Es siempre el paciente el que debe pedir la ayuda para morir.


Y hay que entender que no es lo mismo que el suicidio asistido, puesto que en la eutanasia una médica o médico le inyecta a la persona que desea morir la medicación que le causa la muerte y, en cambio, en el suicidio asistido, esa persona ingiere por sí misma la medicación que le proporciona un profesional.


Países donde la eutanasia es legal.

España, Bélgica, Países Bajos, Luxemburgo y Canadá cuentan con leyes que regulan la eutanasia; en Colombia, la eutanasia es un derecho constitucional desde 1998, aunque no existen especificaciones que controlen esta práctica con claridad, por lo que el acceso es realmente difícil. En la ciudad de Victoria, Australia, hay una ley de muerte asistida que entró en vigor en junio de 2019, mientras que en Western Australia se aprobó una ley que entrará en norma a mediados de 2021. Del mismo modo, Nueva Zelanda aprobó, en octubre 2020, el referéndum de una ley de eutanasia que será posible en noviembre de 2021.


En Estados Unidos hay ocho estados —Washington D.C, Montana, Vermont, Colorado, California, Hawái, Nueva Jersey y Maine— donde se tiene el derecho a un suicidio asistido, aunque sólo cuando la supervivencia esperada del paciente es de 6 meses o menos. Suiza no penaliza la asistencia al suicidio en ciertas circunstancias y es el único país del mundo que acepta con normalidad que personas con otras nacionalidades viajen a morir dentro de sus fronteras.


En Alemania, el Tribunal Constitucional reconoció en una sentencia de 2020 el derecho a la autodeterminación al final de la vida y anuló el artículo del Código Penal que prohibía la ayuda al suicidio, dejando la puerta abierta a que el Parlamento regule este derecho.


Postura de México.

El 72 por ciento de los ciudadanos mexicanos considera que la eutanasia debe legalizarse en el país, según la encuesta “Hacia una muerte digna. ¿Mexicanos a favor o en contra de la eutanasia?”, levantada por el Centro de Opinión Pública de la Universidad del Valle de México (UVM). El sondeo muestra que 14 por ciento considera que esto no debería ocurrir y un porcentaje igual prefirió no tomar una postura. Respecto al suicidio médicamente asistido, 52 por ciento piensa que debería contemplarse en la ley y para el 32 por ciento esto no debería ocurrir. Por lo que toca a la sedación terminal, procedimiento médico que ayuda a controlar el sufrimiento en pacientes en etapa terminal, 68 por ciento se muestra a favor de que exista una implementación con bases legales, mientras que 18 por ciento se opone.


Otro dato con el que la gran mayoría de los encuestados —el 86 por ciento— está de acuerdo es con la idea de que personas que tienen una enfermedad terminal deberían tener derecho a solicitar voluntaria y libremente la muerte. Un porcentaje similar —85 por ciento— respondió estar de acuerdo en que los enfermos terminales deben tener derecho a decidir cómo y cuándo morir. No obstante, el respaldo disminuye 25 por ciento cuando se plantean escenarios que implican una participación activa de otras personas distintas al paciente en algún proceso vinculado a la terminación de la vida. En un comunicado, la UVM indica que a pesar de que la Ley de Voluntad Anticipada se aprobó en 2008 en la Ciudad de México, siguiéndole otras entidades, la mitad de los encuestados desconoce la regulación, 39 por ciento la conoce poco y sólo 11 por ciento dice conocerla bien.


¿Por qué no es legal en México?

En México está prohibida la eutanasia y el suicidio asistido, ya que el artículo 166 Bis 21 de la Ley General de Salud establece que “queda prohibida la práctica de la eutanasia, entendida como homicidio por piedad, así como el suicidio asistido conforme lo señala el Código Penal Federal”. El artículo 312 del Código Penal Federal decreta que “el que prestare auxilio o indujere a otro para que se suicide, será castigado con la pena de uno a cinco años de prisión; si se lo prestare hasta el punto de ejecutar él mismo la muerte, la prisión será de cuatro a doce años”.


Argumentos dados por la Cámara de Diputados.


En favor:

· El derecho de cada individuo a disponer de su propia vida, en uso de su libertad y autonomía individual.

· La necesidad de regular una situación que existe, ante el escándalo de su persistencia en la clandestinidad.

· El progreso que representa suprimir la vida de los deficientes psíquicos profundos o de los enfermos en fase terminal, ya que se trataría de vidas que no pueden llamarse propiamente humanas.

· La manifestación de solidaridad social que significa la eliminación de vidas sin sentido, que constituyen una dura carga para los familiares y para la propia sociedad.

En contra:

· La provocación de la muerte de un semejante, por muy compasivas que sean las motivaciones, es siempre ajena a la noción de dignidad de la persona humana.

· El Estado, ante la incapacidad de determinar un nivel objetivo de dolor insufrible, no puede permitir el homicidio humanitario.

· Los médicos tienen el deber sagrado de preservar la vida, por lo que aceptar la eutanasia sería una falta grave a la ética profesional.

· La legalización podría traer como consecuencia que se llegaran a cometer actos criminales en pacientes que no han expresado su consentimiento o bien son incapaces de expresar su deseo de morir.


¿Cuál es el punto de vista ético?

Es verdad que no se puede justificar una acción independientemente de sus consecuencias y circunstancias, por tanto, la distinción entre eutanasia activa y pasiva[1] carece de relevancia ética. Y es que quien tenga la intención de no matar al enfermo al desconectarlo del respirador, o no sabe lo que hace, o no desea aceptar las consecuencias de sus actos. Como no es posible tener una intención (buena), distinta de las consecuencias previstas (malas), entonces sólo el médico es responsable de sus actos en ambos casos.


Para finalizar, analicemos las palabras de la filósofa española Adela Cortina, quien ha propuesto que, si bien la eutanasia activa no puede ser entendida como un bien en sí mismo, sí puede considerarse como una práctica recomendable cuando la vida tiene un valor inferior a la muerte. En ese caso, se considera la eutanasia como una excepción a la regla que dice: provocar la muerte de una persona es algo inaceptable.


¿Se debería legalizar?

En nuestra opinión, se debería legalizar, porque cada persona debe de ser libre al decidir, sobre su cuerpo y su vida, y si quiere o no sufrir. Si alguien decide morir dignamente, se debería respetar la libertad del individuo al decidir sobre su vida.


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[1] Eutanasia activa: es cuando se aplican acciones que producen la muerte, por ejemplo, la aplicación de un medicamento o procedimiento que lleve a la muerte al paciente. Eutanasia pasiva: es la supresión o no aplicación de medidas que mantienen o pueden mantener a una persona con vida, la cual fallece como consecuencia de estas decisiones, como la desconexión de aparatos de soporte vital.





Bibliografía:

Anónimo. (18, marzo 2021). Eutanasia: qué es y en qué país es legal. UNOTV.com

https://www.unotv.com/ciencia-y-tecnologia/eutanasia-que-es-y-en-que-paises-es-legal/


Garibay, G. (2021). Derecho y bioética: perspectivas de la eutanasia en México. UNAM. https://revistas.juridicas.unam.mx/index.php/hechos-y-derechos/article/view/14389/15551


Moreno, S. (2019). Eutanasia o el derecho a la muerte digna. Gobierno de México. http://www5.diputados.gob.mx/index.php/esl/content/download/145996/729028/file/CESOP-IL-72-14-MuerteTienePermiso-300419.pdf

[1] Eutanasia activa: es cuando se aplican acciones que producen la muerte, por ejemplo, la aplicación de un medicamento o procedimiento que lleve a la muerte al paciente. Eutanasia pasiva: es la supresión o no aplicación de medidas que mantienen o pueden mantener a una persona con vida, la cual fallece como consecuencia de estas decisiones, como la desconexión de aparatos de soporte vital.

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